En cualquier proyecto de construcción intervienen muchas partes: propiedad, técnicos, contratistas, oficios y ayuntamiento. Si nadie asume la coordinación global, cada uno optimiza lo suyo y el resultado se resiente.
Ahí es donde entra la dirección integrada de proyecto: representar al promotor frente a todos los demás, vigilar calendario, presupuesto y calidad y adelantarse a los problemas antes de que cuesten dinero.
En la costa de Málaga hay factores locales ver más que pesan: planeamiento municipal, tiempos de tramitación, estacionalidad que condiciona la disponibilidad de gremios y una parte importante de promotores no residentes.
Este último aspecto es donde más valor aporta la figura: contar con alguien sobre el terreno, que pisa la obra, toma decisiones del día a día e informa con criterio a quien está lejos.